Asegúrate

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Es una realidad decir que no siempre nos sentimos 100% seguros sobre cada aspecto de nuestra vida, ya sea nuestro cuerpo, nuestra carrera, nuestro intelecto, nuestra edad, o nuestras relaciones... En el mundo actual de Instagram y demás redes sociales, podemos volvernos obsesivos y sentirnos cada vez más presionados para alcanzar la "perfección". Como resultado, podemos quedarnos sintiéndonos insuficientes e inseguros, lo queda lugar a una pobre autoestima y una baja confianza.  A continuación encontraréis las tres inseguridades más comunes con las que luchamos y las formas de conquistar esas dudas. 

 Belleza

La belleza es, de lejos, la mayor inseguridad que nos persigue. Nosotros mismos somos los jueces más duros en este caso, somos muy críticos con nuestra persona. No nos importa flagelarnos día y noche por no cumplir nuestras propias expectativas. 

Para, deja de hacer eso. Es importante recordar que hay que aceptar tus imperfecciones y poseer lo que te hace único. No te compares, trata de conseguir tu propio equilibrio basado en tus características.Establece tu propia rutina, descubre cuales son los aspectos que puedes modificar sin atacar tu estabilidad y desarróllalos. Por ejemplo, llevar a cabo un cambio de imagen para lograr una que se adapte a ti y potencie tus puntos fuertes puede ayudarte a sentirte mejor contigo mismo. 

Después de todo, el atractivo físico es temporal, así que debemos gravitar hacia el desarrollo de cualidades internas y externas que sean duraderas y permanentes.

Relaciones

A menudo nos sentimos inseguros y luchamos con la idea de ser queridos en las relaciones. Sentirse no amado e indeseable crea un conflicto interno que da lugar a una insatisfacción constante. 

 Tendemos a centrarnos más en las cosas que nos faltan que en las que tenemos. Por otra parte, buscamos la validación y la aprobación de la pareja en lugar de mirar hacia dentro la causa de nuestra inseguridad. Tratar de encontrar seguridad y tranquilidad a través de un compañero es como poner una tirita en una herida abierta. Es como la famosa frase: no puedes cuidar de otros si no te estás cuidando a ti primero. 

Quiérete primero para que los demás puedan quererte como deseas, hay que superar las inseguridades a través de un aumento consciente del amor propio y de la compasión. 

Fracaso y rechazo

 El rechazo nos lleva inevitablemente a vernos a nosotros mismos y a los demás de forma más negativa, al menos durante un tiempo. Si además se tiene una baja autoestima para el fracaso nos hará incluso más daño. Perseverar a pesar de los reveses que nos da la vida, el levantarse a pesar de tropezar con cincuenta piedras nos fortalece y nos conduce al éxito. 

Para lograr esto lo primero que se debe hacer cuando nos sentimos rechazados o sufrimos un fracaso es darnos tiempo a nosotros mismos. Deja que el tiempo haga magia y te lleve a la nueva normalidad, durante este tiempo no olvides perseverar y seguir avanzando hacia tus objetivos. ¡Tú puedes con todo!