Mónica Gómez-Cuétara

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Rompiendo las reglas del juego

Cada meta requiere una estrategia específica de imagen personal.

¿Reglas? ¿Qué reglas? Ese es el problema de la mayoría de las personas: que no tienen reglas. Así que cuando se proponen cambiar algo en su vida como, por ejemplo, su imagen, no siguen ninguna regla.

Mis reglas, como publiqué hace unos días, son mis convicciones. De manera que cuando pienso que he de alcanzar una nueva meta, un cliente, un proyecto… reviso mis reglas y elijo la que en ese caso conviene.

Observa la imagen de la chica que está junto a estas líneas. Te gustará más o menos su vestido pero sin lugar a dudas sentirás y la prejuzgarás de una manera determinada. Si lo ve una mujer de 60 años en un pueblo del norte de España, dirá: A ese vestido, le falta tela. ¡Vaya con las jóvenes de hoy en día, y qué delgada! Si lo viera una joven estudiante afincada en New York, exclamaría ¡Qué vestido más ideal… y qué cuerpazo! ¿Si fuera un hombre colombiano de 40 años de Medellín? Posiblemente comentaría: Demasiado delgada, sin formas, muy poco mujer para mí.

¿Qué pasa si nos fijamos en algo mucho más allá que la localización, gustos, modas nos marcan y nos centramos en los instintos básicos del ser humano?

¿Qué sucedería si aprendemos las reglas que hacen que el sentimiento de quien nos mira sea el que deseamos? Todas y cada una de las personas que miren esta foto van a sentir algo común. Ella es una persona alegre, vitalista, segura de sí misma. Además, su postura nos lleva a prejuzgar todavía más: es recatada a pesar del escote. Podemos imaginarla hablando, moviéndose y reaccionando de una manera determinada. Como hombre, si nos gusta, nos acercaremos a ella con delicadeza y le hablaremos en un tono educado. Como mujer, sabremos también que posiblemente no sea alguien que nos vaya a agredir verbalmente ni tendremos que estar en alerta. Con sus brazos, cubre y protege su cuerpo. Instintivamente vemos que no corremos peligro. Es alguien prudente. Esa misma foto con sus brazos alejados del cuerpo nos haría sentir y pensar algo muy diferente. Veríamos “peligro” como mujer, y cierto descaro como hombre. Así que reaccionaríamos ante ella de muy diferente manera.

En mi tesis sobre la imagen personal considero que cada meta en la vida, requiere una estrategia específica de imagen personal. Si somos capaces de seguir unas reglas y aplicar la que nos interese a cada momento y meta de nuestras vidas, el éxito está asegurado!